Para las alturas no hay remedio,pero tengo uno especialmente bueno para los trasteros.Llamalo terapia de shock si quieres,porque implica gritar lo suyo.
Me canso pronto de todo.
Mi cerebro fluctúa entre dos extremos sin una ecuación válida.
Soy descuidada y nunca guardo nada para las vacas flacas.
Ni siquiera soy graciosa.
Mi alma y mi voz son de cristal.
Y mi corazón está lleno de remiendos...
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