viernes, 14 de noviembre de 2008

Oportunidad es una palabra que se me ha perdido por el camino. Escapó furtiva cuando no la miraba. Debió caerse por algún agujero del bolsillo de mi abrigo, se ha disuelto igual que azúcar en un café salvador de primera hora de la mañana. El caso, es que es una palabra que ya no tengo. Es jodido perder una palabra. Las palabras no se recuperan. Debemos tener un cupo de palabras, y cuando se pierden o se gastan, o somos tan necios de tirarlas lejos de nosotros, ya no vuelven. Recogerlas del suelo sirve de poco, ya sea porque las hemos pisoteado nosotros mismos, porque otros las han recogido o porque ya no las encontramos cuando nos hacen falta. El caso es que a mí, o mejor yo, he perdido mi oportunidad. Era sencilla, sin mayúsculas, con letra de niña pequeña. Si alguien la encuentra, trátela con cariño, se lo merece. Era mi mejor palabra.

4 comentarios:

Herbst dijo...

yo la encontré, tranquila, la trataré bien y con cariño...espero no encariñarme demasiado porque algún día seré yo quien la pierda...

te quiero

Marye. dijo...

A mí es que simplemente me hace ilusión firmar por aquí...

No tengo nada bohemio y parisino que añadir.

Herbst dijo...

Te necesito......

Laru dijo...

¿Sabes de quién es este texto? Llevo años buscándolo y no hay manera.