Con todo eso me domina, me somete y me mira como quiere. Me niego, pero termino cediendo. Me detengo, pero termino siguiendo. Me separo, pero termino abrazándola.
Despacio, muy despacio... así lo hace, así lo logra, así me tiene...
Me canso pronto de todo.
Mi cerebro fluctúa entre dos extremos sin una ecuación válida.
Soy descuidada y nunca guardo nada para las vacas flacas.
Ni siquiera soy graciosa.
Mi alma y mi voz son de cristal.
Y mi corazón está lleno de remiendos...
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